lunes, 10 de septiembre de 2012

Pastorela Cómica El Complot

 Incluye Musicalización

Pastorela Cómica / 9 Personajes / Duración Aprox 45 min. / PDF
Pastorela cómica, donde Satanás, como cada año, intentará evitar que los pastores lleguen a Belem. Para ello planea, junto con Luzbelina, su sensual e inteligente diablita y Demoniofeles su torpe pero fiel secuaz, el complot para lograr su nefasto plan. Ah, pero no contaron con la astucia de los ángeles que se las saben de todas, todas y que combatirán el complot con otro complot para así evitar el complot de los diablos…. ¡diablos ya son muchos complots!
Mejor diviértanse con esta Pastorela que sin duda les gustara.
Leer un poco de la obra:
Al abrir el telón (si tenemos) vemos entrar a Demoniofeles con una caja de cartón (ojala sea una de jabón Roma) amarrada con un lazo de tendedero, camina despacio y de puntitas, no quiere hacer ruido, pasando la mitad del escenario, vemos entrar a Luzbelina, la cual se detiene apenas entra y observa a Demoniofeles, cuando esta a punto de salir del escenario, Luzbelina lo llama.

ESCENA UNO
LOS DIABLOS
LA ESTRATEGIA
LUZBELINA: Demoniofeles… ¿a dónde vas?
DEMONIOFELES: (se detiene de golpe, voltea y regresando hacia el centro del escenario) No es justo, no es justo. (da pataditas al suelo)
LUZBELINA: ¿Qué no es justo?
DEMONIOFELES: ¿Ya viste donde vive el diablo?
LUZBELINA: Sí. En los pinos… nomás por seis años.
DEMONIOFELES: No, no, no… yo digo, nuestro jefe.
LUZBELINA: Ah… pues vive en su casa.
DEMONIOFELES: ¿Casa?... ¡mansión!... Con jacuzzi, alberca, cochera para diez… pantalla de cincuenta pulgadas en cada cuarto, gimnasio… y aire acondicionado. (quejándose) Y uno muriéndose de calor.
LUZBELINA: Bueno, si… pero es el jefe.
DEMONIOFELES: No es justo, no es justo… ah, y su sueldo, incluyendo su dieta, es asquerosamente insultante para los que ganamos el mínimo.
LUZBELINA: Bueno, si… pero es el jefe y vive del presupuesto.
DEMONIOFELES: No es justo, no es justo… (indignado) Por eso me voy a otro lugar donde se este tranquilo.
LUZBELINA: Y, ¿dónde piensas ir?
DEMONIOFELES: No, sé… a Juárez, Monterrey, Reynosa...
LUZBELINA: Déjate de payasadas y vamos a trabajar.
DEMONIOFELES: ¡Trabajar!... ¿estas loca? El trabajo lo hizo Dios como castigo y yo no estoy castigado.
LUZBELINA: Pues lo estarás si no le haces caso al jefe.
DEMONIOFELES: Ah, si. Pues dile al jefe que se vaya mucho a la… (ve entrar a Satanás a espaldas de Luzbelina, avienta la caja y empieza la porra) bio, a la bao a la bin bom ba Satanás, Satanás, ra, ra, ra.
SATANÁS: ¿De cuando acá mi presencia causa tanto gusto?
DEMONIOFELES: (lambiscón) Jefe, justo ahorita le estaba diciendo a Luzbelina que cuente conmigo para todo… ya sabe, estoy a sus recochinas ordenes.
LUZBELINA: (manos a la cintura) Pero si te querías ir.
DEMONIOFELES: Si, claro que si… (a Satanás) ¿a dónde vamos jefecito?
SATANÁS: Antes de partir, tenemos que estar muy abusados y cuidar el día…
LUZBELINA: Cual día… el diallá?, el diacá…?
DEMONIOFELES: (agarrándose el trasero) O el diatras?
SATANÁS: El día de hoy… par de iletrados.
LUZBELINA: Ah, si. Y, ¿que tiene de especial este día?
SATANÁS: Hoy a la media noche nace el niño...
LUZBELINA: (interrumpiéndolo) Por favor, todos los días nacen niños.
DEMONIOFELES: Y también niñas.
SATANÁS: El niño Dios.
LUZBELINA: Ah caray… eso si es grave.
DEMONIOFELES: (nervioso) Y, ¿qué vamos a hacer?...  porque si nace… nace, y naciendo  pus ya nació… y si ya nació (pausita) pus, pus, pus… (a Satanás) ¿qué pasa?
Otro pedacito de la obra:
GABRIEL: Celestial… se trata de que los diablos (alterado) ¡no ganen!.
DIVINA: (empieza a buscar algo entre las ropas de Celestial) Por aquí… no… por acá,  tampoco.
GABRIEL: ¿Qué buscas?
DIVINA: La cordura que perdió… mira que decir sí a los diablos.
CELESTIAL: No he perdido nada.
GABRIEL: Estoy de acuerdo. (le toca la cabeza) No se puede perder algo que nunca se ha tenido.
DIVINA: (le da un billete) Toma, ve a comprarte un poco de inteligencia.
CELESTIAL: (rechazando el billete) Si los diablos nos sobornan, se van a ir lejos y así podrán pasar sin peligro los verdaderos pastores.
DIVINA: Y llegar a Belem para adorar al niño Dios.
GABRIEL: Celestial, me has dejado estupefacto, anonadado, perplejo, atónito… no sabía que tu cabecita fuera capaz de hilar semejante idea.
CELESTIAL: (rascándose la cabeza) Ni yo lo sabía.
GABRIEL: (aplaudiendo, como apurándolas) Chicas, vamos a disfrazarnos.
DIVINA: ¡Momento!... Hay que tener un plan B, digo… no sea el diablo.
GABRIEL: (mano a la barbilla) Un plan alterno.
CELESTIAL: No Gabriel, dijo un plan B.
DIVINA: Ya recobro su nivel de inteligencia.
GABRIEL: (abraza a Celestial) Celestial, Celestial… Celestial, mejor escuchemos a Divina.
DIVINA: Si los diablos no se van y merodean por aquí…
CELESTIAL: Les aplicamos el plan D.
DIVINA: Es B, (clara indirecta) B de burra.
CELESTIAL: Pues es más seguro el plan D.
GABRIEL: Y, ¿Cuál es ese plan D?
CELESTIAL: El De-agarrarlos a ma… (Gabriel y Divina se tapan los oídos) rrazos.  Así que consigamos tres, uno para cada uno.
Otro pedacito más de la obra:
Los pastores saludan con un tímido movimiento de mano
DIVINA: Que el señor los proteja.
XILA: ¿Cuál señor?
CELESTIAL: El señor de los cielos.
DIVINA: (a Xila, como si fuera en voz baja) Oíste, el señor de los cielos.
XILA: (siguiendo el tono de voz) Yo nomás conozco al señor de las ligas.
DIGNA: Por las dudas, ten listo el calzón, me late que son malosos.
FREDESVINDO: (cantadito) Somos humildes pastorcitos que sus pasos dirigen a Belem.
GABRIEL: Nosotros también.
XILA: (rompiendo la fila) ¿También qué?
GABRIEL: Vamos a Belem.
DIGNA: Uff, pensamos que eran malandrines.
DIVINA: Dios nos libre de esos sujetos.
CELESTIAL: Hemos escuchado que por estos caminos andan unos diablos buscando incautos.
FREDESVINDO: Uff, entonces no tenemos de que preocuparnos.
DIVINA: ¡¿No!?
FREDESVINDO: No. Porque nosotros no somos incautos… (cantadito) somos humildes pastorcitos que sus pasos dirigen a Belem.
GABRIEL: (remedándolo) Humildes pastorcitos que sus pasos dirigen a Belem, ¿ya saben cual camino tomar?
LOS TRES: No.
GABRIEL: (a Divina) Diles por dónde ir.
DIVINA: (los lleva a una orilla del escenario) Vengan… se van por ese caminito, llegan al viejo roble, ahí doblan a la derecha, siguen hasta el jagüey, lo rodean y van a ver las luces de la ciudad, las siguen y listo llegan a Belem… ¿entendieron?
Se hace un silencio, se miran entre si…
FREDESVINDO: (dudando) Yo… sí… Jaimito, viejo, wey y listo.
XILA: Por fin… ¿menso o inteligente?
DIGNA: (enfática y mirando a Fredesvindo y Xila) Caminito, viejo roble, jagüey, luces y Belem.
GABRIEL: Con uno que entienda basta.
CELESTIAL: Como ya saben el camino, ¿por qué no se van de una vez?
DIVINA: Nosotros los alcanzamos en un rato.
FREDESVINDO: Gracias por decirnos el camino. Vámonos chicas. (empieza a salir)
XILA: Con su permiso, nos pasamos a retirar. (sale)
DIGNA: Allá los esperamos. (sale)
Un pedacito más no hace daño leer:
DIGNA: Ay nanita… ¡El chamuco y sus secuaces!
LUZBELINA: Tranquilos, no tengan miedo.
SATANAS: No somos ni policías, ni de hacienda, ni nada que se le parezca.
DEMONIOFELES: Somos gente de paz.
CELESTIAL: (revisándolos con la mirada) Más bien parecen gente del averno.
DEMONIOFELES: Bueno si. Pero no somos malos.
SATANAS: (aparte) Somos malísimos, ñaca, ñaca.
GABRIEL: Y, ¿qué quieren los diablos de estos humildes pastorcitos que van camino a Belem?
SATANAS: Queremos proponerles algo.
DIVINA: Mientras no sea alguna marranada… los escuchamos.
LUZBELINA: Ustedes son fieles a sus tradiciones.
CELESTIAL: Fieles lo que se dice fieles… pus más o menos.
LUZBELINA: ¿No van cada año a Belem?
CELESTIAL: Ah, eso sí.
DEMONIOFELES: Entonces si son fieles adeptos.
CELESTIAL: Lo de fieles ya lo aclare… pero lo de ineptos… no estoy segura, como puede que si… como puede que no… lo más seguro es que quien sabe.
DIVINA: Ay, ya, ya, ya… ¿Cuál es la proposición?
SATANAS: Escuchamos que tienen hambre (con lastima) pero no traen dinero.
GABRIEL: Tienes buen oído.
SATANAS: Yo puedo poner a sus pies los más ricos manjares y llenarles los bolsillos con oro.
CELESTIAL: Oiga don Mefistófeles… los manjares… ¿no podrían ponerlos mejor en una mesa?
LUZBELINA: Dónde quieran.
DIVINA: A ver, a ver, a ver… y, ¿eso es gratis o qué?
SATANAS: Nada es gratis en la vida.
Y el pilón para leer:
FREDESVINDO: Lo nacas lo heredaron, pero lo mensas lo traen de nacimiento… les dije que la vuelta en el jagüey era a la derecha.
XILA: ¿Pero la derecha tuya o la derecha nuestra?
FREDESVINDO: Es lo mismo.
XILA: (están parados frente a frente)  Nuncamente… a ver, levanta tu derecha. (Fredesvindo la levanta a la altura de su hombro) ahí déjala. Ahora levanto mi derecha… Ya ves que apuntan para diferentes lados.
FREDESVINDO: No, pus sí.
DIGNA: (remedándolo) No pus sí… Menso, por tu culpa regresamos al mismo lugar.
XILA: Y, ¿si nos vamos?
FREDESVINDO: Claro que nos vamos.
DIGNA: Nos vamos… pero nos vamos a esperar a que alguien vuelva a pasar para que nos diga el camino a Belem.
FREDESVINDO: (avizorando hacia afuera)  Pus no vamos a esperar mucho.
DIGNA: (burlona) Ah, ahora hasta brujo me saliste.
XILA: (mirando hacia donde Fredesvindo lo hace) Yo también pienso igual que Fredesvindo.
DIGNA: ¡Qué!... ¡¿tú también eres bruja!? (pausita) bueno, eso ya lo eres.
XILA: Si volteas para allá, veras que alguien se acerca.
DIGNA: (volteando) Ojala sepan el camino.
XILA: ¿Y si son rateros?
DIGNA: Les avientas el calzón.
FREDESVINDO: Qué, ¿muy sexy?... (burlón) ya me imagino: señores rateros, ¿no quieren un privado? (música sexy, hace un bailecito)… shhh, sin tocar.
XILA: (saca el calzón y se lo da a oler) Este calzón.
FREDESVINDO: (gestos de asco) Pa´su mecha… huele a zuco pero concentrado
DIGNA: ¿A zuco?
FREDESVINDO: (señala a Xila) A su cola de esta… (a Xila)  ¿de dónde lo sacaste?
XILA: De ningún lado. Es mio.
FREDESVINDO: Con razón sigues soltera.
DIGNA: Shhh, ya vienen. Xila, guarda el calzón, pero tenlo listo.
FREDESVINDO: Recuerden: somos humildes pastorcitos que sus pasos dirigen a Belem.
XILA: Aguas, ahí vienen.

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